El Gobierno de Venezuela presentó una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, denunciando un “nivel de amenaza sin precedentes” tras el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, acusando a Washington de atentar contra su soberanía, integridad territorial e independencia.
Carta entregada a la ONU
La representación permanente venezolana ante Naciones Unidas entregó una comunicación oficial en la que denuncia “los más recientes y peligrosos desarrollos de la política de hostigamiento del Gobierno de Estados Unidos”.
El ministro de Exteriores, Yván Gil, señaló que estas acciones se suman a sanciones económicas, campañas de descrédito y desconocimiento de las instituciones venezolanas, alcanzando ahora un punto crítico con la presencia militar estadounidense en aguas del Caribe.
Según Caracas, se ha detectado la llegada de destructores, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear de ataque rápido, siendo la primera vez en la historia que se introducen activos con capacidad nuclear en la región.
Acusaciones de violación a tratados internacionales
Las autoridades venezolanas afirmaron que el despliegue vulnera el Tratado de Tlatelolco, que prohíbe armas nucleares en América Latina y el Caribe, además de constituir “una violación flagrante de la Carta de Naciones Unidas”.
“El componente nuclear en el Caribe atenta contra la estabilidad hemisférica, erosiona la confianza en el régimen internacional de no proliferación y pone en riesgo la paz y la seguridad internacionales”, advirtió el comunicado.
Exigencias a la comunidad internacional
En su misiva, el gobierno de Nicolás Maduro pidió a Guterres exhortar a Estados Unidos a “cesar sus acciones hostiles”, advirtiendo que “los pueblos no aceptarían la inacción de la comunidad internacional frente a una amenaza de esta magnitud”.
Asimismo, Caracas aseguró que “jamás aceptará la imposición de la fuerza ni la vulneración de sus derechos inalienables”, reiterando su vocación de paz.
Escalada de tensiones con Estados Unidos
En paralelo, la administración de Donald Trump elevó a 50 millones de dólares la recompensa por información que permita detener a Maduro y desplegó buques frente a las costas venezolanas bajo el argumento de operaciones contra el narcotráfico.
Aunque el ministro del Interior, Diosdado Cabello, descartó una invasión, el gobierno anunció el despliegue de 4,5 millones de personas en milicias populares.
Desde el exilio, figuras opositoras como el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma, sugirieron que los navíos estadounidenses no fueron enviados “para ver delfines”.